Sé Único
El autor reflexiona sobre la tensión entre la artesanía local y los efectos homogeneizadores de la producción en masa. Trazando paralelismos entre el cristal único de Murano y las tradiciones regionales de barbacoa del Sur de Estados Unidos, la obra contempla el valor de preservar la peculiaridad cultural en un mundo cada vez más globalizado.
-El cristal de Murano como tesoro local: el cristal de Murano de Venecia se elabora a mano mediante un proceso único, lo que hace que cada pieza sea irreplicable por máquinas o personas ajenas.
-La pérdida de las tradiciones culinarias locales: Los estilos regionales de barbacoa del sur de Estados Unidos se han hecho omnipresentes en todo el país, diluyendo su carácter único.
-El dilema de la cultura de masas: El autor se pregunta si debemos lamentar la pérdida de sabores locales o simplemente adaptarnos a la marcha de la uniformidad.
-Abrazar la singularidad individual: El autor anima al lector a resistir la tentación del conformismo de masas y a esforzarse por ser una «creación singular» distinta de las demás de su entorno.
Cristal de Murano, barbacoa y cultura de masas.
Por: Strawbridge.
El cristal de Murano procede de una isla de Venecia, Italia. Se fabrica a mano mediante un proceso único en el mundo. He oído decir a la gente que ciertas obras de cristal sólo pueden crearse aquí y que no son repetibles por ninguna máquina ni siquiera por las manos de personas que viven en otro lugar. No soy ni mucho menos un experto en todo esto, pero esta información se plantó en mi cerebro cuando oí hablar de ella hace mucho tiempo.
No me atrevo a llamarlos productos. No es mi palabra favorita, y las obras de cristal de Murano deberían considerarse arte o artesanía o alguna otra palabra que no esté en mi vocabulario. Quizá tú lo sepas, querido lector.
Estas maravillas del mundo deberían exhibirse y conservarse. Son cosas preciosas. No importa si alguna vez piensas comprar algo de cristal de Murano, o no.
Antaño, el mundo estaba lleno de tesoros locales como éstos. Había que ir al propio lugar para ver o consumir artesanía de todo tipo. Para degustar lo mejor del cerdo «dicen» que hay que viajar a España. (Nota del Traductor: Supongo que se referirá al jamón serrano).
Puede que esto siga siendo cierto, pero la carne de cerdo ibérico está en las estanterías de las tiendas de ultramarinos de todo el país. ¿Es esto bueno o malo?
La producción en masa arruina la cultura local: siempre lo ha hecho y siempre lo hará. La verdadera pregunta es: ¿cuánto importa esto, y debemos llorar las cosas perdidas o simplemente seguir marchando, irreflexivamente?
Tomemos estas preguntas, y mi pequeña meditación sobre la cultura local, y apliquémoslas a los seres humanos. ¿Eres una creación singular distinta de las demás de tu entorno?
No estoy seguro de si es «natural» sentirse abrumado por la cultura de masas o resistir y conservar los sabores locales que nos componen a cada uno. Depende de lo que signifique natural, pero mi respuesta es probablemente la que ya has adivinado. Creo que no es natural conformarse con las voces que nos dicen en todo momento que nos subsumamos en el aluvión de la uniformidad.
Deberías sentirte único. Conocerte debería ser una experiencia que no se puede sentir con otra persona. Puede ser difícil en este mundo, pero no seamos seres humanos producidos en serie.
Parte de mi inspiración para esta audaz declaración vino de un programa sobre la barbacoa de Alabama, y se me metieron en la cabeza ciertas obviedades sobre el mundo. El narrador insistía en que Alabama y el Sur en su conjunto tienen tradiciones alimentarias únicas que no se encuentran en otros lugares. Al menos eso fue cierto durante algún periodo de tiempo en el pasado.
Ese pasado ya pasó. Ahora, la barbacoa sigue estando más presente aquí que en ningún otro lugar, pero también se produce prácticamente en cualquier parte de América. Los del Medio Oeste, los de Nueva Inglaterra, los californianos... la lista abarca casi todos los estados, así que no podemos decir que la gastronomía del Sur sea como el cristal de Murano.
Así es el mundo moderno, en el que la grandeza de algo local es despojada y sustituida por miles de versiones aspirantes de ese algo concreto.
Más concretamente, una vez que una cosa se hace conocida y apreciada, algunos tipos industriosos se las ingenian para producirla en masa. A menudo, lo que importa es el valor del nombre y no la calidad del producto.
Una vez que tenemos cierta idea de lo que significa la palabra barbacoa, esperamos ciertas cosas que las empresas están encantadas de proporcionarnos. Todo aspirante a local de barbacoa se presenta como un local rústico, destartalado y sin adornos, a pesar de los millones que hay detrás del empeño. Así es como se supone que deben ser los sitios de barbacoa. Así que montones de personas quedan enganchadas por el ambiente de un lugar que en realidad no es pintoresco ni tiene carácter.
En el Sur, nuestras tradiciones nos llegan en esta forma fingida que se supone que celebramos como lo real. Así que lo que es falso se convierte en real en este ciclo de producción en masa. Y sabemos que los auténticos locales «mom and pop» son exprimidos hasta la muerte y desaparecen.
No me estoy lamentando de nada específico sobre el Sur y la comida, sólo utilizo esto como ilustración de un proceso que parece no tener fin. Lo peor de todo es que esto le ocurre a la gente.
La música country de hoy en día no es sureña ni country. Es un pobre sustituto de la banda sonora de la vida de la gente rural media.
La gente tiende a representar lo que cree que les hace auténticos en lugar de ocupar con orgullo su ser único. Los medios de comunicación nos dicen que la ropa o una personalidad determinada es lo que debemos esforzarnos por emular. Lo artificial se confunde con lo real y nos ponemos el disfraz de otra persona. Hacemos una impresión de nosotros mismos, en el mejor de los casos, y lo que es natural y local de la educación y la cultura de cada uno se pierde en alguna parte.
Yo soy sureño y artista, y muchas otras cosas, y no soy un sureño fabricado en serie ni nada que se pueda conjurar y difundir fácilmente. No te esfuerces por ser el empollón, el santo, el solitario, el amante, el obrero, el paleto, el gángster, el demócrata, el republicano, el loco antigubernamental, el preppie, la chica buena, el chico malo, etc.
Aquí tienes más consejos: Aléjate de todo lo «meta». A la gente poco interesante le gusta utilizar lo meta para explicar cosas complicadas que realmente no entienden. Meta se ha convertido en casi cualquier cosa que comente sobre sí misma en algún tipo de intento de ironía o intelectualismo. Sin embargo, el meta ha seguido su curso y sólo hará que te sientas perdido en las multitudes de la producción en masa.
Hay una pregunta pendiente que debe responderse. Debemos pensar en cómo seguir siendo un individuo en un mundo producido en masa, y la respuesta es reciprocidad. Para ser quien eres no trates a los demás como una categoría o un estereotipo.
Uno es recíproco cuando permite a otra persona el espacio para la autodefinición. Hacerlo obliga a la otra persona a responder del mismo modo tratándote tal como eres y no como un personaje preconcebido, creado por los medios de comunicación. No funcionará siempre, pero sí la mayoría de las veces.
La reciprocidad consiste en tratar a los demás como deseas ser tratado, con la expectativa añadida de recibir algo a cambio. La gente verá la pureza de tu alma que brilla hacia el exterior como testimonio de lo que defiendes. Así que estoy diciendo que debemos dar para recibir, y dar se sentirá bien de algún modo, como si fuera lo que estamos destinados a hacer. Inténtalo.
Sé como la cristalería de Murano. Eres una atracción que los demás encontrarán interesante y digna de una inversión de tiempo. Sé que esto es un poco cursi, pero a veces está bien. Sé auténtico y no vuelvas a pronunciar la palabra meta a menos que sea en broma.
(La imagen de arriba es de Robert Anderson, en Unsplash)
Nota: Agradecemos a Strawbridge su colaboración en este artículo, adaptado de este otro en inglés (y que ahora está bajo un muro de pago).
Bonus: La vida que evitamos y nuestras dificultades con la falta de tiempo
(Suprimidos todos los párrafos del bonus)
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Muy interesante lo que planteas, me dejó pensando.
No hay suficientes horas en el día para hacer todo lo que quiero hacer, cierto...